Alergias a las Gramíneas, síntomas y tratamientos

Hay una temporada del año, entre los meses de marzo y julio, en la que una parte considerable de la población españolaempieza a presentar síntomas de congestión en las vías respiratorias y una serie de malestares que no son más que una reacción alérgica con características similares y de evolución variable, niños y adultos están expuestos por igual.

¿A qué se debe este fenómeno? Muchas veces se señala a las bacterias presentes en el ambiente o algún agente que circula en el aire que todos respiran, pero en realidad se trata de alergia a las gramíneas.

alergia a las gramineas

 

Ciertamente la naturaleza no es algo que el hombre pueda controlar, sino que seguirá con sus ciclos invariablemente y por ello el ser humano no tiene otra salida más que la adaptación. Las principales ciudades del mundo están rodeadas de una familia de plantas herbáceas que se desarrollan en cualquier área donde pueda darse la vida vegetal. Se trata de las gramíneas, la cuarta familia de mayor variedad de especies del mundo y son las responsables de la alergia estacional más común en toda Europa.

Las gramíneas son plantas que se caracterizan por tener tallos huecos con hojas largas y estrechas capaces de crecer y reproducirse en zonas urbanas y rurales. Son explotadas a gran escala por la facilidad con la que se cultivan y muchas de ellas sirven de materia prima para productos de consumo humano y animal.

Los cereales que forman parte de la dieta diaria provienen de las gramíneas y entre los más importantes están el trigo, el maíz, el arroz, el sorgo, la cebada y la avena. Asimismo, el pasto y los granos que se utilizan para alimentar al ganado y especies avícolas provienen de las gramíneas.

Las presencia de estas plantas en la dieta del ser humano se ha visto amenazada en los últimos años a causa del cambio climático, ya que las elevadas temperaturas podrían afectar el cultivo y crecimiento de los alimentos provenientes de las gramíneas.

Según proyecciones científicas el incremento de la sensación térmica producto de la emisión de gases a la atmósfera pone en riesgo la permanencia de la especie en países donde la producción agrícola depende de las condiciones naturales y no se aplican nuevas tecnologías para el cultivo.

Las gramíneas y las alergias

Por tratarse de una familia tan grande de plantas, las gramíneas pueden estar en flor casi en cualquier época del año. Sin embargo, la mayoría florece entre marzo y julio. Durante esos meses es cuando la partículas de polen presentes las flores, como parte del proceso reproductivo de las plantas, se liberan y quedan esparcidas en la atmósfera.

La gramínea condiciona su polinización dependiendo de los niveles de humedad que se presenten y la carga de polen puede disminuir si llueve o hace frío y aumentar durante los días secos o de mucho calor, aunque en zonas costeras el impacto suele ser menor porque el aire de mar arrastra con el polen.

El polen de las gramíneas presente en el aire representa la principal causa de alergia estacional en Europa cuando su concentración oscila entre 30 y 50 granos por cada metro cúbico de aire.

Las personas alérgicas reaccionan negativamente a la liberación del polen, y cuando este entra en contacto con áreas sensibles como la piel o los ojos se desatan una serie de síntomas como resultado de la liberación de histamina que el propio cuerpo produce para defender al sistema inmune del agente alérgeno.

La calidad de vida de las personas que sufren este tipo de alergias se ve notablemente afectada, pero una vez hecho el diagnóstico e identificado el agente y la concentración que le afecta a cada persona, sus síntomas pueden ser atacados en primer lugar con prevención y luego con tratamientos específicos.

Algunos médicos recetan antihistamínicos para ayudar al cuerpo a combatir los efectos del polen, la homeopatía también tiene sus méritos en la mejoría de las alergias y  evitar la ingesta de ciertos alimentos disparadores de los síntomas (cítricos, chocolates y cereales) puede servir de complemento para aminorar el impacto.

¿Cuáles son los síntomas de la alergia estacional?

El aparato respiratorio es uno de los sistemas más afectados por los procesos de alergia desencadenados por el polen, así que es común que se presenten estornudos frecuentes, episodios de tos descontrolada, rinitis, goteo nasal, en algunos casos se sufren severas dificultades para respirar y cuadros asmáticos.

Además del aparato respiratorio las personas con alergias suelen sufrir de irritación ocular que se manifiesta en enrojecimiento y lagrimeo constante, mientras otros sufren de dermatitis evidenciada en enrojecimiento e inflamación localizada en las zonas de la piel expuestas al medio ambiente. Alguna personas tienen tal sensibilidad al polen que llegan a desarrollar cuadros verdaderamente complejos de migrañas, agotamiento y jaquecas.

En los niños el polen puede ser más difícil de tolerar y en muchos casos llega a ser necesario el control permanente de un alergólogo para mantenerlos a salvo de complicaciones serias.

¿Cómo enfrentar la alergia?

Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), uno de cada cuatro españoles padece alergia al polen de gramínea, y la mala noticia es que esto seguirá así porque es parte de un ciclo anual de la naturaleza.

Experto de la SEAIC también señalan que existe un crecimiento en la sensibilidad de la población al polen, según sus estadísticas existen unos 8 millones de personas alérgicas y las causas se atribuyen al incremento en los niveles de contaminación que muchas veces logra que ciertas bacterias se hagan más fuertes y difíciles de tolerar para el ser humano.

Determinados pólenes se han vuelto resistentes a los fármacos y en muchos casos las personas se convierten en presa fácil de los nuevos agentes gracias a la exposición constante y la debilidad del sistema inmune propias de la población moderna.

Otra de las variables que influye en las constantes recaídas en el cuadro alérgico es el factor genético. Hijos de padres alérgicos seguramente serán más sensibles al polen que aquellos que no tienen familiares alérgicos.

Medidas preventivas

La mayoría de los especialistas aseguran que al estar menos expuestos a los agentes que producen la alergia, menor será su impacto. La prevención es la clave, aunque es imposible mantenerse encerrado en casa hasta que pase la primavera es conveniente adoptar algunas medidas que reducirán los síntomas.

Aquí algunas recomendaciones para reducir los síntomas de la alergia:

  • Contacto con el medio ambiente. Evita realizar actividades al aire libre como trotar, hacer ejercicio, andar en bicicleta o estar en sitios abiertos y de mucha vegetación.
  • Cero flores. Nada de regalar o recibir flores en esta temporada. Si eres muy sensible habrás de evitar también perfumes y ambientadores en aerosol.
  • Libre de bacterias. Sé cuidadoso con la higiene de las manos y la cara, lávate con frecuencia con abundante agua fresca y jabón con PH neutro.
  • En el coche. Conduce con las ventanillas del auto cerradas para evitar la exposición, también mantén cerradas las puertas y ventanas cuando te encuentres en casa.
  • Higiene del espacio. Realiza la limpieza de la casa o la oficina con aspiradoras, no utilices escobas o sacudidores. También es conveniente limpiar con telas húmedas.
  • Protege la vista. Cubre tus ojos con gafas de sol o gafas de invierno, procura utilizar ropa que no exponga la piel de los brazos o las piernas. Procura no secar la ropa al sol.
  • Al aire libre. Cuando permanezcas mucho tiempo en la calle es favorable que te cambies la ropa y te duches al llegar a casa.
  • A la hora de comer. No consumas frutas o verduras con cáscara sin lavarlas, el polen podría estar presente en la parte externa del fruto y al comerla puede afectar la piel de la cara y los labios; si eres muy sensible, evita también los cítricos y los cereales.
  • En el jardín. Deja a otro la tarea de podar el césped y resiste la tentación de echarte en él o realizar labores de jardinería durante la época de polinización.
  • Visita a un especialista. Si los síntomas son muy agresivos consulta al médico y  evita tomar medicamentos sin que te sean recetados.

Una de las posibilidades para los más pequeños es recibir tratamiento de inmunización a través de vacunas con las que  se les suministra directamente el agente alérgeno y las dosis se incrementan con cierta periodicidad. La finalidad es lograr tolerancia al polen de gramíneas y que al contacto futuro no se produzcan alteraciones en su sistema.

Es importante tomar en cuenta que la temporada de polinización varía y tiene momentos en que es más aguda y por tanto la sintomatología se vuelve más intensa, la persona alérgica puede hacer uso de Apps o herramientas de consulta para hacer seguimiento al volumen de concentración de polen en el ambiente y así conocer cuál es su nivel de tolerancia.

Los adultos que no responden a ningún tipo de tratamiento antihistamínico también pueden recurrir a la vacunación, al igual que en los niños, se inicia un proceso de introducción progresiva del alérgeno hasta que el organismo deja de reaccionar negativamente.

Por último, vale tener paciencia, la temporada pasará pronto.

Valora este post
Esta web utiliza cookies, puede ver aquí la Política de Cookies. Si continúa navegando, está aceptándola.